Erik tiene 7 años y está en tratamiento en el Hospital Virgen del Rocío. Siempre va acompañado de su pingüino de peluche y de una pasión enorme por los animales marinos.
En un paréntesis de su tratamiento, pudimos cumplir su deseo: conocer de cerca a los pingüinos en Selwo Marina.
Allí aprendió sus nombres, cómo se alimentan, cuántos años tienen… y pudo verlos y tocarlos en su propio hábitat.
A la vuelta, lo primero que hizo fue contárselo todo a su abuela, sin parar, con esa emoción que lo dice todo.
Gracias a Selwo Marina a Fundación Parques Reunidos y a Mario por cuidar este deseo con tanto cariño. Momentos así nos recuerdan por qué seguimos.
Aunque nos llamemos Pequeño Deseo, cumplimos deseos MUY GRANDES de niños y adolescentes con enfermedades graves