El diagnóstico de Judit fue una noticia muy dura para la familia. Por suerte, se lo han detectado pronto y parece que todo va bien.
Yo sabía desde hace tiempo que Judit deseaba ir a Laponia. Pero, quizás por miedo a viajar con mis hijas tan lejos, lo iba posponiendo.
Cuando supe que tenía cáncer, decidí que iríamos cuando terminase el tratamiento. Pero de repente aparecisteis vosotros y me propusistéis hacerlo en mitad de la quimio, lo cual no me esperaba. Y a Judit le ha ido muy bien porque le ha supuesto un balón de oxígeno impresionante. Así que gracias por haberlo ofrecido ahora, porque quizás es cuando más lo necesitaba.
Al principio, cuando tuvisteis claro que el mayor deseo de Judit era ir a Laponia, pensé que era inapropiado sugerir un destino tan lejano. Pero Judit sólo pensaba en ir a ese lugar. Por eso, cuando dijisteis que sí, los primeros días me costó creerlo.
Por otra parte, os agradezco muchísimo el trabajo que hicistéis para que todo fuera perfecto.
Pasamos mucho frío, pero conseguimos ver auroras boreales, montamos en trineos de huskies y de renos, visitamos una granja y el pueblo de Papá Noel. Fue una experiencia inolvidable. Un viaje mágico, del cual estamos super agradecidos.
Os estaremos eternamente agradecidos por cumplir este gran Pequeño Deseo».
Desde la Fundación Pequeño Deseo agradecemos a Ibercaja por habernos ayudado a hacer realidad el deseo de Judit.
Gracias también a Catatu guia en Madrid por su gran cariño e implicación para que todo saliera perfecto.