Tengo 18 años y el verano pasado mi vida cambió de golpe. Justo cuando todo eran planes, ganas de empezar cosas nuevas y pensar en el futuro, llegó un diagnóstico que lo paró todo. De repente, mi día a día pasó a ser hospitales, pruebas y médicos.
En medio de todo eso, apareció algo que no esperaba. Me dijeron que tenía una sorpresa, pero no sabía cuál. Ese día me llevaron sin darme muchas pistas… y acabé en la Ciudad Real Madrid.
Ver a los jugadores de cerca ya fue increíble. Salían de la concentración y yo estaba allí, tan cerca que casi no me lo creía. Pero lo mejor fue cuando pude acompañarlos, caminar con ellos, sentirme parte de ese momento. Yo, que tantas veces los había visto desde casa, estaba allí a su lado.
Me regalaron una camiseta firmada por todos y bufandas para animar el partido. Aún no había terminado de asimilarlo cuando llegó la siguiente sorpresa: ir al Bernabéu a vivir el partido desde una zona VIP.
Recuerdo cada momento. El estadio, el ambiente, la gente, los nervios en cada jugada… y el final, celebrando la victoria. Fue una noche que se me quedó grabada.
Ese día volví a sentir algo que necesitaba mucho: ilusión. Por unas horas dejé de pensar en todo lo demás y simplemente disfruté. Y eso, ahora mismo, significa muchísimo.»
Carlos, Madrid.