Leo vive el fútbol con una pasión enorme y es un seguidor incondicional del Real Madrid. En los últimos meses ha tenido que enfrentarse a una enfermedad que le ha obligado a parar muchas cosas. Y, por si fuera poco, hace unas semanas se fracturó un brazo, algo que le dejó bastante desanimado.
Pero entonces llegó un viaje y una varita.
Su mayor ilusión era conocer a los jugadores del Real Madrid y pudo hacerlo realidad. Compartió tiempo con ellos, consiguió las firmas de sus ídolos y se llevó una camiseta tan especial que, al volver a Almería, la primero que hizo fue enmarcarla.
Fue uno de esos recuerdos que ayudan a seguir adelante. De hecho, hay una frase que no hemos olvidado desde entonces: “esa varita es mágica”.
Muchísimas gracias a NAECO GROUP por ayudarnos a hacerlo posible.
Gracias también a la Fundación Real Madrid por estar siempre a nuestro lado