Esteban tiene 8 años y una pasión inmensa por los tiburones. Desde muy pequeño, estos animales le fascinan: podría pasarse horas hablando de sus dientes, sus aletas y sus misterios.
Los últimos meses no han sido fáciles: ha pasado por momentos duros que ningún niño de su edad debería vivir. Por eso, desde la Fundación quisimos regalarle una experiencia tan grande como su valentía.
Viajó a Almería pensando que sería una escapada a la playa… pero allí le esperaba su deseo más soñado. En el Acuario de Almería, Esteban no solo vio tiburones: ¡se metió con ellos! Equipado con su traje de buceo y junto a su madre, vivió la experiencia de observarlos desde el agua, tan cerca que apenas podía creerlo.
Su cara lo decía todo: asombro, nervios, felicidad pura. Lo que parecía imposible se hizo realidad. Y aquel baño entre tiburones le recordó —y nos recordó— que, incluso después de los días difíciles, la vida sigue teniendo espacio para la magia y los sueños cumplidos.
Gracias a la Fundación KPMG por ayudarnos a hacerlo posible