Noel llevaba casi un año a caballo entre su casa y hospital. Sin salir apenas, sin ver a casi nadie, los días se le hacían eternos en la habitación del hospital. Por eso, viajar a Madrid ya era un gran plan. Pero lo que vivió allí fue mucho más.
Gracias a nuestra varita, asistió al entrenamiento de su equipo favorito, pudo estar con los jugadores, verlos de cerca… tan cerca que no paraba de repetir: “¡los he tocado a todos! ¡y son los de verdad!”. Les deseó suerte para el partido del día siguiente y, cuando Mbappé marcó, miró a su madre ilusionado: “¿Se habrá acordado de mí?”.
Ahora Noel tiene ganas de volver al cole para contárselo todo a sus amigos. Y se lo explicó a su hermano de la forma más bonita y más cierta:
“Esto no se puede comprar… ni aunque tengas mucho oro. Esto no se vende”.
Gracias a la Fundación Valora por su inestimable ayuda, porque gracias a ellos este deseo ha sido posible. Y gracias como siempre a la Fundación Real Madrid por ayudarnos en este, y en tantos otros deseos en los que nos acompañan.