La Fundación Pequeño Deseo recaudó fondos para cumplir los deseos de más de 100 niños y adolescentes con enfermedades graves

Más de 250 personas se dieron cita en el Hotel Rosewood Villa Magna en una exitosa subasta solidaria que busca impulsar el bienestar emocional de los niños a través de sus deseos.

 

Tras alcanzar los 8.000 deseos cumplidos, la Fundación hace un llamamiento a la sociedad para conseguir otros 8.000, como el de Ely, la niña cuyo deseo de convertirse en princesa simboliza el poder de la ilusión.

 

Madrid, 27 de octubre de 2026. La Fundación Pequeño Deseo celebró anoche con gran éxito su subasta solidaria anual, una cita que reunió a más de 250 personas de la sociedad madrileña en el Hotel Rosewood Villa Magna. La recaudación permitirá hacer realidad los deseos de más de 100 niños y adolescentes con enfermedades graves o crónicas, ofreciéndoles experiencias de ilusión y bienestar emocional durante el proceso de la enfermedad.

 

La gala, presentada por el ilusionista Jorge Blass y Bea Ordovás, estuvo marcada por la generosidad de los asistentes y el entusiasmo con el que participaron en las pujas. Entre los lotes que alcanzaron las mayores pujas destacaron una estancia en una casa privada en Comporta, una cabaña en Laponia, una casa en Sanlúcar de Barrameda y una visita privada al Museo del Prado.

 

El Efecto Ely: el poder de un deseo que deja huella

Durante la gala, Cristina Cuadrado, directora de la Fundación Pequeño Deseo, destacó el impacto que puede tener el cumplimiento de un deseo en la vida de un niño que atraviesa una enfermedad grave, tomando como referencia el caso de Ely, la niña que cumplió su sueño de convertirse en princesa.

 

«El deseo de Ely nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos. Cuando un niño atraviesa una enfermedad grave, vivir una experiencia que le ilusione, que le haga sentirse protagonista y que le permita soñar puede significar muchísimo para él y para toda su familia. Es lo que llamamos el Efecto Ely: la fuerza que puede tener un deseo y la huella emocional que deja mucho después de haberlo vivido.

 

Hemos conseguido cumplir 8.000 deseos, pero queremos llegar a otros 8.000 niños y adolescentes que necesitan esa ilusión. Para conseguirlo, necesitamos que más personas, empresas y entidades se sumen a nuestra causa. Cada colaboración nos acerca a un nuevo deseo y a la posibilidad de regalar a un niño un recuerdo positivo en un momento especialmente difícil de su vida».

 

La Fundación trabaja desde el año 2000 para mejorar el bienestar emocional de niños y adolescentes con enfermedades graves o crónicas a través del cumplimiento de sus deseos. Su labor cuenta con respaldo científico: las investigaciones realizadas sobre el impacto de estas experiencias apuntan a su contribución al bienestar emocional y a la permanencia de su recuerdo a lo largo del tiempo.

 

Empresas y marcas comprometidas con la causa

El éxito de la subasta fue posible también gracias a la implicación de empresas y marcas que colaboraron con la Fundación. Sus aportaciones, junto con la generosidad de los donantes de los lotes y de quienes participaron en las pujas, contribuyeron a hacer realidad el objetivo solidario de la noche.

Embajadores y rostros de la sociedad madrileña unidos por los deseos

La subasta contó con el respaldo de los embajadores de la iniciativa Teresa de la Cierva, Gabriela de la Serna, Begoña Muñoz de Verger; Sandra Falcó, Elena Farini, y los también patronos Macarena Rey y José Asín, entre otros, que se sumaron a esta noche solidaria para impulsar la labor de la Fundación.

 

Entre los invitados destacaron también Marta Rivera de la Cruz, Concejala de Cultura; el escritor Rafa Tarradas Bultó; el David Ascanio,  Veva Longoria; el escultor Felipao; el empresario Paco Arango, presidente de la Fundación Aladina, que quiso acompañar y apoyar a su amigo Iñaki Orive, presidente de la Fundación Pequeño Deseo; Carlos Zúñiga, empresario de la plaza de El Puerto de Santa María; y Jesús Posada, presidente del Grupo Varma, acompañado de su esposa.

 

La velada reunió asimismo a Pedro Trapote y su esposa, Begoña, junto a embajadores y amigos de la Fundación como la diseñadora Inés Martín Alcalde, Andrea Zarraluqui, Rocío Satrustegui, Begoña Pérez, La Ordetriz, Pablo Deltado de la Serna, el creador de contenido Ángel Gómez Merino y la empresaria Leticia Salinero, que dio su testimonio, además de numerosos representantes del mundo empresarial, cultural y social madrileño que quisieron contribuir a esta causa solidaria.

 

La Fundación Pequeño Deseo cierra así una nueva edición de su subasta solidaria con un objetivo cumplido y la mirada puesta en el futuro: seguir sumando apoyos para que otros 8.000 niños y adolescentes puedan vivir un deseo como el de Ely y descubrir que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay espacio para la ilusión.

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