Thiago tiene 7 años y vive el fútbol con una pasión enorme. Colecciona cromos del Real Madrid desde que era un pequeñín y, en su último partido como capitán, decía feliz: “¡Me parezco a Modric!”. Incluso después de su operación, hablaba de su jugador favorito con una admiración que le iluminaba la cara.
Su gran sueño era conocer a los jugadores del Real Madrid. Y cuando llegó el día… la magia ocurrió.
Thiago entró en la Ciudad Deportiva con los ojos muy abiertos, sin creérselo. Los jugadores lo recibieron con muchísimo cariño, le firmaron su balón —ese que guarda como un tesoro— y él no dejó de sonreír ni un segundo.
Además, pudo saludar a antiguos ídolos que ahora forman parte del equipo directivo. Cada encuentro fue pura emoción.
Un día inolvidable para Thiago, lleno de ilusión, sorpresas y sueños cumplidos.
Gracias a la Fundación Susana Monsma y a la Fundación Real Madrid por ayudarnos a hacerlo posible.