India tiene una sonrisa tímida de esas que se contagian. La llevaba puesta cuando llegó, subida a hombros de su padre, al Estadio de La Cartuja. No sabía dónde iba ni lo que estaba a punto de vivir.
Cuando le entregamos la varita de Pequeño Deseo y le pedimos que nos acompañara, empezó a intuir que algo muy especial estaba ocurriendo.
Al poco, todas las dudas desaparecieron. Iba a ver en directo a Manuel Carrasco, su cantante favorito.
Durante el concierto cantó, sonrió y hasta se animó a bailar. De vez en cuando tenía que sentarse a descansar, porque todavía está muy débil, pero eso no le impidió disfrutar de cada canción.
Al despedirse nos regaló un abrazo y un tímido «gracias» que lo decía todo.
Muchísimas gracias a la Fundacion Occident por su ayuda en el cumplimiento de este deseo que, estamos seguros, dará fuerzas a India para seguir adelante.