Unay llevaba mucho tiempo soñando con pasar unos días de vacaciones en Benidorm junto a su familia.
Después de dos años marcados por tratamientos, revisiones y hospitales, ese viaje significaba mucho más que cambiar de destino. Era volver a disfrutar del mar, de la piscina, de los paseos y de esos momentos que cualquier niño debería poder vivir.
Cuando agitó nuestra varita mágica y descubrió que su deseo iba a hacerse realidad, su sonrisa lo dijo todo.
La magia de Pequeño Deseo le llevó hasta Benidorm, donde pasó unos días llenos de juegos, risas y baños. Fueron unas vacaciones llenas de momentos en familia que le regalaron un respiro y un recuerdo que le acompañará durante mucho tiempo.
Gracias a la Fundación Susana Monsma por ayudarnos a hacer posible el deseo de Unay.