
Francisco Correoso ya está en plena preparación de uno de los mayores desafíos deportivos y solidarios de su trayectoria: recorrer 1.450 kilómetros en bicicleta, en formato non-stop, desde Disneyland París hasta Higueruela (Albacete) para recaudar fondos y dar visibilidad a la labor de la Fundación Pequeño Deseo.
La salida está prevista para el viernes 12 de junio por la mañana y la llegada para la tarde del domingo, tras aproximadamente 60 horas de esfuerzo casi ininterrumpido. Pero el reto no empieza ese día. Comenzó hace meses durante los cuales ya se está recaudando fondos a través de nuestra web.
18 horas semanales de preparación
Desde agosto de 2025, Correoso entrena de forma específica alrededor de 18 horas semanales combinando bicicleta y gimnasio, con sesiones prácticamente diarias y tiradas largas los fines de semana adaptadas al formato non-stop. La preparación incluye trabajo de resistencia, gestión del sueño, nutrición natural y simulaciones de paradas técnicas cada seis horas.
A lo largo de los años, ha acumulado aproximadamente 66.000 kilómetros de entrenamiento, una cifra invisible que sostiene cada uno de sus desafíos solidarios. Este será su cuarto gran reto. Desde 2021 ha vinculado sus desafíos deportivos a la Fundación Pequeño Deseo, convirtiéndolos en un proyecto bianual con continuidad. Al finalizar este nuevo desafío, habrá sumado 3.550 kilómetros solidarios.
Un reto que nace del recuerdo
La iniciativa tiene un componente personal. El reto está dedicado a Carmen, su hija, a quien la Fundación cumplió un deseo en uno de los momentos más difíciles de su enfermedad. Aquella experiencia, según explica, supuso un auténtico paréntesis de ilusión y alivio para toda la familia.
La elección de Disney como punto de partida es simbólica. Representa la ilusión en estado puro y conecta con el mensaje que guía este desafío: nunca dejar de creer en la magia. Un lema que este año acompaña también su maillot.
Un proyecto familiar y colectivo
Aunque Francisco será quien pedalee los 1.450 kilómetros atravesando Francia y España hasta llegar a Higueruela, el reto es familiar. Su mujer, Rosana, y su hijo, Fran, forman parte esencial del equipo, junto a un grupo de apoyo de unas quince personas que garantizan la seguridad, la logística y el seguimiento.
En el municipio albaceteño, la llegada se ha convertido ya en un acontecimiento colectivo en el que vecinos, empresas y colaboradores se vuelcan para apoyar la causa.
Una invitación a contar la historia
Desde la Fundación Pequeño Deseo destacan que este tipo de iniciativas no solo ayudan a recaudar fondos, sino que permiten visibilizar el valor emocional del deseo como herramienta de apoyo en la enfermedad infantil. Recuerdan que detrás de cada kilómetro hay una historia de superación y solidaridad.


